Ya al entrar en aquella sala el aire le pareció un poco cargado, de tal forma que lo primero que buscó con la mirada fueron las ventanas del lugar y la puerta, girándose de nuevo hacia la puerta de entrada, como para verificar que era posible una salida rápida de allí. Se forzó a seguir a aquel señor tatuado a través de la tarima, que sus pies descalzos evaluaron con bastante alivio como un suelo blando, apto para tipos blandos… en fin, ¿qué hacía él ahí? Daba miedo mirar a aquellos tíos en calzoncillos, unos saltando a la cuerda a toda velocidad, otros haciendo sombra y otros más haciendo sparring , protegidos detrás de sus guantes y sus bucales, que les ofrecían un aspecto más temible si cabe… Sabía que no era su sitio, que él en realidad donde tendría que estar es en la biblioteca, el único sitio en el que sabía que no entrarían ellos… - ¡Chaval! ¡Oye chaval, que te me despistas! - ...
Querida Andrea: Esta carta te la escribo hoy siete de marzo de dos mil veintiuno, momento en el cual tú tienes siete años. Con lo que esperaré a entregártela cuando piense que tú ya estás preparada para entender todo esto que te voy a decir aquí, quizás cuando tengas quince años, o quizás antes, no sé, cuando sienta que te puede hacer falta. Mañana, ocho de marzo, se celebrará el día de la mujer. Como ya sabrás seguramente en el momento en que leas esto, este es un día para manifestarnos las mujeres y reclamar aquellos derechos que consideramos nos han sido denegados en comparación con los hombres. Hay muchos derechos sociales que reclamar todavía (espero que menos cuando tú leas esta carta). Mañana no podremos salir a manifestarnos, acuérdate de que en esta época todavía hay pandemia y muy poca gente se ha vacunado, por el momento sólo la gente mayor y algunos políticos aprovechados… Sin embargo, hay mucho trabajo, menos obvio pero no menos importante, qu...