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MANIFIESTO FEMINISTA PARA UNA FUTURA ADOLESCENTE

 

Querida Andrea:

 

Esta carta te la escribo hoy siete de marzo de dos mil veintiuno, momento en el cual tú tienes siete años. Con lo que esperaré a entregártela cuando piense que tú ya estás preparada para entender todo esto que te voy a decir aquí, quizás cuando tengas quince años, o quizás antes, no sé, cuando sienta que te puede hacer falta.

 

Mañana, ocho de marzo, se celebrará el día de la mujer. Como ya sabrás seguramente en el momento en que leas esto, este es un día para manifestarnos las mujeres y reclamar aquellos derechos que consideramos nos han sido denegados en comparación con los hombres. Hay muchos derechos sociales que reclamar todavía (espero que menos cuando tú leas esta carta). Mañana no podremos salir a manifestarnos, acuérdate de que en esta época todavía hay pandemia y muy poca gente se ha vacunado, por el momento sólo la gente mayor y algunos políticos aprovechados…

Sin embargo, hay mucho trabajo, menos obvio pero no menos importante, que a las mujeres nos toca todavía hacer… Lo más importante, querida sobrina, es siempre tomar conciencia de nuestros pensamientos y nuestros actos. Debemos, en el feminismo como en cualquier movimiento social, revisar nuestras ideas y a nosotras mismas.

¿Cómo debemos hacer esto?

-         La manifestación es un comienzo (aunque ahora no se pueda ejercer este derecho), pues a pesar de que a muchos pueda parecerles una moda, es un modo de visibilización del problema, de cuestionar viejas creencias y de poner ciertos temas sobre la mesa. Pues el hablar de las cosas y poder darles nombre ayuda a reconocer que sí, que a nosotras también nos han acosado y discriminado (aunque espero que a ti no), y que no era, desde luego, necesario pasar por eso. Así mismo, consiguen un mismo efecto que el acudir a manifestaciones el leer acerca del tema, ver documentales y escuchar las diversas opiniones de las feministas relativas a diversos temas, pues no siempre coinciden y en realidad, es eso lo que enriquece el debate.

-         Revisar cómo nos tratamos las unas a las otras, y cómo lo hacemos cuando estamos delante de los hombres. Por favor, no ningunées nunca a otra mujer (vaya, a nadie en general, pero date cuenta si lo estás haciendo aunque sea sin mala intención). Pues somos nosotras mismas quienes tratamos a los hombres con demasiada frecuencia como si su opinión o sus palabras fueran más importantes que las de otras compañeras (en el trabajo, en la escuela, en el grupo de amigos… no importa el lugar).

-         En esa misma línea, querida sobrina, acostúmbrate a alzar tu voz. No me refiero a gritar, sino simplemente, a expresar tu opinión. No pienses que tu opinión no es tan importante como la de otros. Hemos de ser nosotras las primeras que valoricemos nuestra propia experiencia y no esperemos a que ninguna autoridad (el patriarcado) la valide. Tu visión del mundo es tan respetable como la de cualquier otro ser humano; no es más que una sensación experimentada desde un lugar diferente, el tuyo, y es por eso valiosa y merecedora de ser compartida.

-         Muy importante, has de aprender a expresar qué te gusta, qué no te gusta, y a ser asertiva cuando alguien te insista en hacer algo que a ti no te apetece o no te gusta hacer. O te quiera meter prisa. Esto, sobrina querida, se aplica a toda la vida en general, pero yo estoy pensando en las relaciones de pareja en particular. No sé si saldrás con hombres, con mujeres, o los dos. Pero, sea cual sea el caso, hay personas que no paran de insistir para conseguir sus objetivos (hombres y mujeres, pero creo que por su socialización, algunos hombres están particularmente mal acostumbrados a hacer esto). La mejor manera de educarles es mantenerte firme en tu negativa, y, si una persona insiste en presionarte para hacer algo que a ti no te apetece… tal  vez debas cuestionar si te interesa realmente pasar tiempo con una persona que no parece respetar tus sentimientos ni tus deseos. “No” es “no”, sobrina, y se hace muy pesado tener que repetírselo a una persona todo el tiempo. Tienes que revisar si este desgaste te merece o no la pena.

-         Importante, en relación a lo anterior, es aprender a detectar las manipulaciones del tipo “si no haces x nuestra relación se acabará/no te querré/etc.”. No las consientas jamás. Si no me quieres dar tu amor, amigo, te lo metes por el orto. Ten clara, sobrina, tu agenda de valores y adhiérete a ella, pues al final es esto lo que somos y lo que nos queda cuando todo lo demás se esfuma.

-         Finalmente, y pensando que seguro que me olvido de alguna cosa importante, ten en cuenta, en general, en tu vida, y en particular, en las relaciones de pareja, cuando las tengas (si decides tenerlas, que no son imprescindibles), que sí, que tener una buena pareja y dedicarle tiempo es importante, pero que nunca has de dejar tus propios objetivos e intereses (por nimios y tontos que puedan parecerte) de lado. Es más, si no tienes objetivos propios más allá de tu vida en pareja, háztelo ver, y trabaja por generar esos objetivos. Date cuenta de que tu vida no debe reducirse únicamente a tu pareja. Has de cultivar y cuidar también otras relaciones con otras personas. Como una vez me dijeron a mí, en la vida, más que buscar a tu media naranja, hemos de ser como un racimo de uvas, en el que no sólo tienes la compañía de una uva, sino la de muchas. Así, si esa relación se termina, tu vida desde luego continua.

Querida sobrina, te cuento estas cosas desde mi experiencia y a día de hoy, a mis cuarenta años sigo revisándolas y revisándome porque aún me quedan muchos errores y aciertos que cometer (así es como he generado este “Manifiesto feminista”, mi particular manifiesto, viviendo). Muchas de ellas no son fáciles de cumplir y es más, quizás a veces te traiga más a cuenta no cumplirlas, eso lo decidirás tú, pero recuerda lo que te he dicho de nuestra agenda de valores. Al final, es lo único que tenemos. Te quiere siempre, tu tía Glori.

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