He amado a muchos chicos, lo merecieran o no. Amo la playa, sobre todo mi playa, en Almería. Amo la música. La música auténtica, la que no pasa de moda. Amo esos platos naranjas transparentes y viejos que me regaló en su momento mi madre. Me gustan mucho más que los nuevos comprados en Zara Home. Tienen más historia y más alma, los recuerdo desde siempre. Me dan una sensación de hogar. Lo mismo me pasa con las retransmisiones de fútbol en la tele, no me gusta el fútbol, pero escuchar a los comentaristas a lo lejos mientras me hago la cena me reconforta, me da una sensación de hogar, porque me recuerdan a mi padre (a pesar de que, cuando vivía con ellos, cuando había fútbol me parecía un fastidio…). Y luego amo lo típico: el olor a tierra mojada después de llover (o de asfalto mojado, también me vale). El meterme en la cama en un día frío y taparme con un pesado edredón con manta a la vez que dejo escapar un ruidillo de satisfacción (así: “hehehe…”). Me gu...